MONS. SIRO: UN OBISPO VALIENTE Y BUENO

Fallece Mons. Siro González Bacallao emérito de Pinar del Río, Cuba

PINAR DEL RÍO, Cuba.- La Diócesis de Pinar del Río ha informado el 19 de julio sobre la muerte el obispo emérito, Mons. José Siro González Bacallao, sexto obispo de la Diócesis a los 90 años de edad y 67 de sacerdocio.

En el sitio de la Diócesis en Facebook se han publicado las fotos de la Misa de Exequias en la Catedral  y la santa sepultura en el Panteón de los Obispos del  Cementerio Católico de la Alameda en la ciudad de Pinar del Río”.

También en Facebook aparecen docenas de mensajes que van llegando en los que se recuerda a este obispo bueno y valiente.

“Me siento triste al ver su partida”, decía María Díaz.  fue un gran ser humano y llevó muy en alto el ser guajiro pinareño… Le pido a Dios que ya esté disfrutando del Cielo prometido. Su campo y sus pajaritos y su gente lo van a extrañar”.

Sus palabras se refieren a los últimos años de la vida de Mons. Siro, retirado al poblado  Mantua  desde noviembre del 2006, cuando el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia a la edad de 77 años, retirándose a este poblado, en el extremo más occidental de Pinar del Río, donde vivió́ hasta el final en su Granja San José́.

El obispos Juan de Dios Hernández bendice el féretro ( Fotos Facebook Diocesis Pina del Río)

“Gran hombre, gran pastor que cuidaba a sus ovejas con mucho amor y devoción “ decía Lidia Elena García. Obispo inédito de la tierra más occidental de Cuba, la tierra pinareña. Descansa en paz.”.

En 2014 celebró sus 60 años de sacerdocio rodeado de sus hermanos obispos y amigos y una crónica del momento comentaba sobre su homilía que fue más bien una conversación entre amigos:

“Habló de los primeros años antes del 59, de la “ola de la revolución que pudo vivir metido en el monte con el Padre Lara y cazando negritos”. Luego los años duros, de pocos sacerdotes y laicos y muchas cruces, de poca libertad y mucha Gracia de Dios.

Recomendó, con sabiduría y ternura de abuelo, con delicadeza de hermano, que los sacerdotes deben tener: Amor a Jesús-Eucaristía, en la Misa y en el Sagrario; amor a la Virgen, pero “amor afectivo y efectivo”, devoción a un santo, como quien trata con un amigo, mencionó su devoción a San Martín de Porres. Y mucha entrega “afectiva y efectiva” a su pueblo.

Los fieles ofrecen su último adiós a Mons. Siro

Con una paz y una piedad propias de quien ha vivido mucho, ha pasado por todo, y ha cultivado con perseverancia y sin estridencias una profunda espiritualidad, el obispo Siro desgranó las plegarias eucarísticas arropado por sus hermanos obispos y sacerdotes.

Gracias, Siro, padre y pastor fidelísimo hasta el final, por tu entrega sin doblez, tu coraje apostólico, tu silencio amoroso por tu Iglesia, tu inconmovible piedad, tu fortaleza de alma, tus virtudes heroicas y tu simplicidad de vida.

La nota de la Diócesis al anunciar su muerte ofrece datos de su vida:

“La vida de este pastor ha estado caracterizada por la entrega y la perseverancia a pesar de las duras pruebas que tuvo que enfrentar”, indica la nota.

Nació́ en el municipio de Candelaria, provincia de Artemisa, Diócesis de Pinar del Río, el 9 de diciembre de 1930 en el seno de una familia pobre pero rica en fe.

Siendo joven le compartió́ a su párroco, el franciscano Mario Cuando, su deseo de ser fraile. La decisión “después de un correcto discernimiento” fue  entrar al Seminario San Carlos y San Ambrosio para cursar los estudios como sacerdote diocesano. El P. Cuando lo acompañó́. Él tenía 12 años de edad y este era su primer viaje a la Capital.

Terminado el primer curso (período 1944- 1945) pasó al Seminario El Buen Pastor, creado por el Cardenal  Manuel Arteaga, donde concluyó sus estudios, siendo ordenado sacerdote el 28 de febrero de 1945. Celebró su primera Misa en Candelaria el 7 de marzo de ese mismo año.

Mons Manuel de Céspedes bendice el féretro

Fue secretario del Obispo Mons. Evelio Díaz y Coadjutor de la Catedral de 1954 a 1957, año en que fue nombrado  párroco de San Juan y Martínez, comunidad a la que sirvió́ durante 22 años.

Vivió los comienzos de la revolución “con la expulsión de sacerdotes, cierre de escuelas y universidades pertenecientes a la Iglesia, así́ como la imposibilidad de construir templos, junto a otras dificultades”.

También el éxodo espontaneo de muchos sacerdotes, religiosas y laicos.  Mons. Evelio Díaz le  encargó, junto con el P. Claudio Ojea, la atención de todas las parroquias de las vicarias central y oriental de la  diócesis.

En 1966 el P. Siro trasladaba su trabajo pastoral al campo y se dedicaba durante casi 7 años (de 1966 a 1973) a sembrar tabaco, arroz, frijoles y viandas en la vega de Pancho Ravelo, un laico de la comunidad de San Juan y Martínez y al que consideraba su gran amigo. Allí́ podían encontrarlo de lunes a viernes, y los sábados y domingo atendía las pocas labores pastorales que era posible realizar.

Al tomar posesión Mons. Jaime Ortega Alamino, como Obispo de Pinar del Río en 1979, Mons. Siro fue llamado  a trabajar a su lado como Vicario de la Diócesis y Párroco de la Catedral, donde estuvo hasta que el Papa Juan Pablo II lo eligió́ Obispo de la Diócesis, ordenado el 16 de mayo de 1982. En ese entonces la diócesis contaba con 11 sacerdotes y 7 religiosas.

Mons. Juan de Dios Hernández deposita unas flores

Fue de los Obispos impulsores de la Reflexión Eclesial Cubana (REC) que preparaba a la Iglesia para el Encuentro Nacional Cubano (ENEC) en 1986 y años más tarde del (ECO) a los 10 años del (ENEC).

Durante la visita del Papa Juan Pablo  II a Cuba en 1998, el Papa accedió al pedido del Obispo de sobrevolar bendiciendo la Diócesis el 21 de enero de 1998 al llegar a tierras cubanas. Mons. Siro logró recoger 118. 700 firmas de petición entre los pinareños.

Su labor pastoral se ve reflejada en la creación en diversas iniciativas pastorales, entre ellas:

 • La creación del Pre- Seminario P. Félix Varela, en San Juan y Martínez, para acompañar a jóvenes que optaban por seguir a Cristo de forma radical a través del sacerdocio.

• La creación del Centro Misionero en Candelaria “Cesar Balbín”, el Centro de Formación Cívica y Religiosa, las

• Escuelas de Verano para Catequistas, la incorporación de comunidades religiosas femeninas al servicio pastoral en Pinar del Río.

• La construcción de la Casa Diocesana Nuestra Señora de Loreto.

En el mes de noviembre del 2006, el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia a la edad de 77 años, retirándose al poblado de Mantua.

La nota de la Diócesis reconoce que “ es fácil  hablar de Mons. Siro para quienes lo conocimos sentado en su taburete frente a la carpintería del Obispado o en el patio de la Casa Diocesana, donde podíamos ir a compartir con él, tanto de la vida personal como eclesial, y siempre recibiríamos un buen consejo, acompañado de una sonrisa que animaba y su forma cariñosa de dirigirse a quien fuera, llamándolo “Hijito”, porque así́ fue siempre para todos: un padre bueno que supo ser fiel hasta el final al Buen Dios que lo escogió́ como acostumbra a hacer: de entre los humildes y sencillos, para encomendarle una tarea de titanes, porque a la vez da la fuerza necesaria para poder realizarla; sólo hay que confiar en Él.

Ahora que estás disfrutando de la Resurrección, que tanto nos anunciaste, continúa orando por nosotros al Padre, por esta Iglesia Cubana que has amado y a la que te has entregado desde el corazón; por tu Diócesis de Pinar del Río, donde sembraste, en medio de tormentas y buenos tiempos, para que Cristo fuera siempre el centro en el corazón de cada uno de sus hijos. Descansa en paz, Padre Siro«.

HOLGUÍN CATÓLICO