El evangelio del grano de trigo un ejemplo para la vida de cada uno
HOLGUÍN, Cuba.- En el V Domingo de Cuaresma los holguineros y tuneros han sido invitados a poner los ojos en la semilla del grano de trigo, que si no cae en tierra y muere no da fruto.

Es la imagen del Evangelio de este domingo ya cercano a la Pasca de Jesús, que vuelve a recordar la entrega de Jesús, por amor, para dar nueva vida a la humanidad.
A través de la ondas radiales de las emisoras provinciales de Holguín y Las Tunas y a través de las redes sociales los escuchantes han recibido varios recordatorios: la fiesta de San José, el martes 19 de marzo, figura que Mons. Aranguren pone como “ el mejor modelo de lo que es un laico: hombre creyente, de oficio carpintero, es decir, trabajador; esposo y padre, que vive en medio de su pueblo, que tiene que tomar decisiones, tener iniciativas, sufrir incomprensiones,… y todo esto, para cumplir la voluntad de Dios”.

También han recibido felicitaciones por adelantado, el diácono Ernesto Proenza Molina que celebrará sus bodas de plata de ordenación en la Parroquia de San José; las religiosas que tienen a San José como Santo Patrono. Y el mismo día, el Padre Pedro Pablo Ladrón de Guevara y Mons. Héctor Peña Gómez, obispo emérito, celebran aniversario de su ordenación sacerdotal y episcopal, respectivamente.
El jueves, la Diócesis celebrará la Misa Crismal en la Santa Iglesia Catedral a las 4 de la tarde
En su reflexión radial, Mons Aranguren comenta el Evangelio en el que Jesús recuerda que “ Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
Esta expresión, dice Mons. Aranguren ayuda a entender que “no se puede engendrar vida sin dar la propia. No se puede hacer vivir a los demás si uno no está dispuesto a «desvivirse» por los otros”.

Aprovecha la ocasión para hablar del sufrimiento y aclara que muchas veces no hacemos una clara distinción entre el sufrimiento que está en nuestras manos suprimir y el sufrimiento que no podemos eliminar.
“Hay un sufrimiento inevitable, reflejo de nuestra experiencia de ser creaturas, y que nos descubre la distancia que todavía existe entre lo que somos y lo que estamos llamados a ser. Pero, especialmente, en este tiempo de Cuaresma, debemos tomar conciencia de que hay también un sufrimiento que es fruto de nuestros egoísmos e injusticias”, explica.
Es un sufrimiento “ con el que las personas nos herimos mutuamente. Como es lógico, este sufrimiento estamos llamados a suprimirlo de nosotros y, por supuesto, también en los demás”.
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HOLGUÍN CATÓLICO