INICIADA LA ETAPA DIOCESANA HACIA EL SÍNODO 2021-2023

En Holguín y en Las Tunas celebración de Eucaristía de apertura de la Etapa Diocesana con obispos, sacerdotes y fieles

HOLGUÍN,-CUBA.-Con una invitación a un modo de actuar en el que todos los miembros de la Iglesia se sientan  partícipes, guiados por el Espíritu Santo, tuvo lugar en la mañana del domingo 17 de octubre  la apertura del proceso sinodal de la Diócesis de Holguín.

En la Santa Iglesia  Catedral de San Isidoro en Holguín presidió la Eucaristía el obispo Mons. Emilio Aranguren. En Las Tunas lo hizo el obispo auxiliar Marcos Pirán, en el templo del Buen Pastor. En todo el mundo católico en el mismo día, han tenido lugar celebraciones semejantes.

Mons. Aranguren, en su  homilía, se refirió a un modo de actuar como sal, luz y levadura.  Subrayó que «no es asunto de saber, sino de vivir».

Junto a la pila bautismal, todos invitados a renovar las promesas del bautismo (Fotos: Comunicaciones Obispado)

Se refirió al Concilio Vaticano II, que reunió a los obispos del mundo en Roma a mediados del siglo XX, como un momento de diálogo en el que la Iglesia hizo un camino.

Al anunciar que convocaría un Concilio universal el 25 de enero de 1959 el entonces Papa, hoy San Juan XXXIII usó la expresión “Quiero abrir ampliamente las ventanas de la Iglesia, con la finalidad de que podamos ver lo que pasa al exterior, y que el mundo pueda ver lo que pasa al interior de la Iglesia”.

El Concilio dio comienzo el 11 de octubre de 1962 y se desarrolló en varias etapas.

El Obispo se refirió a la expresión de San Juan XXIII y dijo que las ventanas abiertas por el Papa Juan XXIII y mantenidas abiertas por el Papa Pablo VI, bajo quien concluyó el Concilio el 8 de diciembre de 1965, tienen que permanecer abiertas «para darle a nuestro mundo del siglo XXI la vida en Cristo, la riqueza de su amor y de su gracia, viviendo con el corazón abierto a todos para, desde nuestra identidad discipular, compartir la fraternidad universal que Jesús nos motivó a vivir y pedir cuando enseñó a los apóstoles a orar a Dios diciéndole Padre Nuestro.»

Mons Aranguren recalcó que a partir de 1965 comenzó la renovación conciliar en la que, «varios de los aquí presentes, ya participamos». Y añadió que había que tener en cuenta «que los años mencionados (59-65) fueron los mismos años en los que la situación socio-política-ideológica en nuestro país dio un giro significativo y, por tanto, la Iglesia afrontó y asumió sus consecuencias».

Mons. Aranguren mencionó el proceso de implementación de las enseñanzas del Concilio en años sucesivos, con Asambleas en América Latina y en el mundo. También en Cuba con el Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986 que marcó el caminar de la Iglesia cubana como «iglesia orante, encarnada y misionera».

En un mensaje por’ whatsapp,’ en estos días Mons. Aranguren  había recordado  que se iniciaba la etapa diocesana del proceso sinodal y pedía examinar las propias actitudes.

Procesión de ofertorio con el copón, el agua y el vino

“Si se convierte en una meta a cumplir, se malogró; si lo relativizamos con nuestros escepticismos, lo choteamos, pero si lo tomamos en serio con disposición de escucha, diálogo y discernimiento aportaremos nuestro esfuerzo y confianza para dejárselo como regalo a los que hoy tienen menos de 18 años.”

La celebración en la Catedral se inició en torno a la pila bautismal y  junto a la imagen de la Virgen de la Caridad. Allí se renovaron las  promesas bautismales y se hizo e l‘asperge´ bendiciendo a los presentes con agua bendita, para recordar esas promesas bautismales que son signo del llamado a ser discípulos misioneros. Desde allí, los celebrantes salieron al atrio exterior para entrar en la Catedral por la puerta central.

Durante la Acción de Gracias se distribuyó el tríptico para rezar juntos  la Oración  elegida por el Papa para el Sínodo que se atribuye a San Isidoro a quien la  Diócesis y la Catedral lo
tienen como titular.

Los fieles durante el rezo del Padre Nuestro

En Las Tunas concelebraron con el Obispo Auxiliar Mons. Marcos Pirán, los sacerdotes Pedro Pablo Ladrón de Guevara y Alexander Ceballos.

Mons. Pirán se refirió al proceso sinodal  como “ un caminar juntos, en la escucha de la voz de Dios a través del Espíritu Santo.”

La explicación de las etapas del Sínodo se ha resumido en un tríptico informativo que se repartió durante ambas celebraciones y se llevará a las comunidades.

Mons. Marcos Pirán durante la homilía en el Templo del Buen Pastor en Las Tunas

La celebración del domingo 17 abre la Etapa Diocesana de trabajo en las comunidades, grupos, movimientos y asociaciones y será hasta el mes de abril de 2022

El segundo momento será la Etapa Continental desde septiembre de 2022 hasta marzo de 2023.

Las aportaciones recogidas en todas las diócesis serán recogidas en un documento de trabajo, por siete zonas geográficas y se enviará a Roma

Todo ello será tema de estudio por la Asamblea de los Obispos que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023

El trabajo de los obispos sobre todo los aportes –sus conclusiones- serán devueltas a las Iglesias particulares para ser incorporadas y vividas  y así continuar el camino juntos como Iglesia Sinodal.

HOLGUÍN CATÓLICO