NAVIDAD EN LA CASA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Una Eucaristía con el Obispo, almuerzo, canciones y cuentos con moraleja

HOLGUÍN, Cuba.- En la Casa de la Divina Misericordia en Holguín se escucharon canciones, oraciones y algunos cuentos con moraleja, en la mañana del 26 de diciembre. Todo ello para celebrar la Navidad  en familia y acompañados por el Obispo Mons. Emilio Aranguren Echeverría que presidió la Eucaristía.

El P. Agustín Domínguez, sentado, el P. Laureano y Mons. Aranguren presiden la Misa

El salón de esta casa, en la calle Aguilera, se llenó de mayores y algunos familiares. Allí estaba el P. Laureano Hernández Sasso, su guía durante muchos años, el P. Agustín Domínguez y los voluntarios que normalmente atienden a personas de edad que en tiempo ordinario se benefician de un servicio de almuerzo, lavado de ropa, peluquería y encuentro mutuo.

Al iniciar la Misa, el Obispo invitó a no olvidar que el “el  Señor que nos ha acompañado, lo seguirá haciendo” en el nuevo año que pronto se va a iniciar. Pidió a todos ir nombrando en su corazón a las personas queridas y centró su reflexión en la figura de San José.

Marta Luisa Pérez Suarez hace entrega de una de sus obras de arte para la Casa de la Divina Misericordia

Para una Navidad en Cuba hay que aprender de San José, porque supo ‘resolver’ con lo que tenía,” les dijo, aludiendo a un verbo que constantemente se usa en Cuba.

Recordó que en los evangelios no hay palabras de San José. “El habló con su actuar”.

Fue San José quien supo resolver cuando no hubo lugar para ellos en una posada. Lo definió como un laico, un creyente, un esposo y padre que vivió de su oficio de carpintero.

La Hna. Adriana Camacho a la guitarra anima el coro durante la Misa

“San José fue creativo, no se dejó aplastar por las dificultades”, dijo al recordar cómo huyendo de Herodes se llevó a la familia a Egipto y regresó después a Nazaret en donde estableció su taller de carpintero.

Mons. Aranguren pidió a los presentes rogarle a San José “para que nos de luces para la etapa que viene”.

Por razón de la pandemia la Casa de la Misericordia tuvo que suspender sus servicios y por un tiempo se llevaron los almuerzos a las casas de los mayores.

Los voluntarios preparan el almuerzo que se repartió en cajitas de cartón.

Después, varias comunidades se hicieron responsables y de los 53 mayores que habitualmente visitaban la Casa unos 30 pudieron ser atendidos a través de la Catedral de San Isidoro, la parroquia de Vista Alegre y la de San José “y esta Casa sigue siendo la Casa de la Divina Misericordia” subrayó el Obispo entre los aplausos de todos.

El grupo Palabras al Viento anima a los presentes a participar en un cuento con moraleja

Al terminar la Misa y antes del abundante almuerzo, con lechón, yuca, congrí y ensalada, la  joven artista Marta Julia Pérez Suárez presentó una de sus obras a la Casa y se la entregó al P. Laureano, delante del Obispo.

La Hna. Adriana Camacho Hernández, costarricense animó a todos a cantar villancicos al son de su guitarra y mientras se preparaba el almuerzo, Fermín López Hernández, Yordanis Sera Rodríguez y Blanca Pérez Ricardo de la Compañía de Narración Oral : Palabras al Viento, fueron narrando historietas cada una con una moraleja que llegaba al corazón.

Mons. Aranguren en el comedor, comparte con los presentes a la espera del almuerzo

HOLGUÍN CATÓLICO

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