CUATRO PASOS PARA VIVIR LA NAVIDAD

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Encuentro navideño de la Diócesis de Holguín

HOLGUÍN, Cuba.- Para vivir bien la Navidad se hace preciso: Creer en el Misterio de la Navidad, anunciar la Navidad, celebrar la Navidad y vivir la Navidad. Lo ha afirmado el Obispo de Holguín, Mons. Emilio Aranguren Echeverría, durante el tradicional encuentro navideño de los agentes pastorales y directivos de Centros en su Diócesis.

La cita fue el 27 de diciembre en la Parroquia de “San Joaquín y Santa Ana”, en el Reparto Ciudad Jardín en Holguín. Además de la Eucaristía presidida por el Obispo, no faltó el lechón asado, el buen ambiente y como dijo Mons. Aranguren “el bonito gesto del Nuncio de enviarnos ‘el panettone’ para que todos pudiéramos darle un pellizco”.

Fue también una oportunidad para compartir sobre la celebración de la Navidad en las comunidades y aprender de las bonitas experiencias tenidas durante estos días.

Las palabras del Obispo en la homilía se centraron en hacer memoria agradecida de la Navidad. Para ello compartió el testimonio personal vivido en su juventud, hace 56 años, por ¨la privatización de la fe” en Cuba, que, según indicó, se tradujo en: cero Navidad, cero 25 de diciembre, quitar al Niño Jesús, apagar el arbolito, bajar el volumen de la radio, no mencionar la Navidad en voz alta, cero Día de Reyes, cerrar las ventanas para ocultar las guirnaldas, y nada de celebrar la Nochebuena o suspender las clases en las escuelas. Fue lo que dio lugar a centrar todo en las “fiestas del año”, recordó el Obispo quien, citando a un obispo fallecido indicó que “Al vaciar el cubo, con la placenta también se fue el niño”.

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Momento de compartir durante el encuentro festivo

Mons. Aranguren recordó cómo entonces las comunidades diezmaron por el éxodo migratorio hacia el exterior y el éxodo interno de quienes abandonaron la fe y la ocultaron. Pero ante todo esto, dijo, también quedó en Cuba ‘un resto’ fiel, familias y personas “que mantuvieron de manera serena y firme su pertenencia pública a la Iglesia”. El mismo Obispo se considera parte de aquel resto y aunque nacido en hogar católico y sin abandonar la practica religiosa, reconoció haber sentido la necesidad de repetirle al Señor: “Yo creo, pero aumenta mi fe”. Esto le llevó a comentar el primer paso para vivir la Navidad: Creer en el Misterio de la Navidad.encuentro Navidad3

“Cuando se cree, quiérase o no, la fe se anuncia de variadísimas formas. No hay que detallarlas, se puede resumir en tres expresiones: en las palabras, con los gestos y, muy especialmente -uniendo a las dos anteriores-, el testimonio”, explicó.

Un segundo paso es ‘anunciar la Navidad’. Es algo que se hace siempre. Como dice la expresión: “Cuando un hombre se acerca a otro y lo llama hermano y lo trata como hermano: es Navidad”.

Se trata, dijo, “el misterio del Dios-con-nosotros en que se fundamenta y enraíza la fraternidad universal, y es la base de lo que el Papa llamó ‘amistad social’, cuando les habló a los jóvenes en La Habana.

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Buena comida con puerco asado

Un tercer paso es celebrar la Navidad lo que no implica tener una Misa. “Aunque no haya sacerdote, la comunidad celebra la Navidad: la anuncia, convoca y vive”. E invitó a las comunidades a reubicarse y renovar el sentido de su misión en medio del barrio o pueblo en el que viven y en el que anuncian, celebran y testifican la fe en Cristo Salvador.

Un cuarto paso es vivir la Navidad. “Si la Navidad no se vive, la Navidad queda limitada a una tradición o a unos bonitos y alegres actos culturales”.

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Mucha gente se detiene ante el Belén colocado en la fachada del Obispado

Mons. Aranguren compartió algunos testimonios que había recibido. Uno de ellos el de alguien que le había dicho: “Cuando veo el pesebre vacío delante del altar, pienso que así estoy yo por dentro. Estoy preparado, pero me falta Él”.

Y volvió a recordar que “lo que se cree, se anuncia y se celebra, gracias a Dios, también se vive y, porque se vive, queda en nosotros”.

HOLGUÍN CATÓLICO