LA FAMILIA ESCUELA DE HUMANIDAD

La familia es uno de los temas que abordó la Carta Pastoral de los obispos cubanos, titulada La Esperanza no defrauda, dada a conocer el 15 de septiembre de 2012.

Al referirse a la familia, en el número 38 del mensaje, los obispos recuerdan que la familia ‘escuela de humanidad’ “es trasmisora de los valores que enaltecen a la persona y la capacitan para una sana y constructiva vida social”.

El tema de la familia no es nuevo en los mensajes de los obispos. La misma carta sobre la esperanza hace referencia al mensaje de 1993 titulado “El Amor todo lo espera” en el que los obispos reconocían que “en nuestro país una de las pérdidas más sensibles es la de los valores familiares” y que “al romperse la familia se rompe lo más sagrado”.

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Desde el hogar y en la catequesis se transmiten valores

Los obispos constatan que, veinte años después, la situación de la familia “no solo no ha mejorado sino que, con dolor hay que reconocer que la vida familiar en Cuba se encuentra muy deteriorada con graves consecuencias que repercuten en la vida de las personas y de la sociedad”.

En el número 39 del mensaje señalan que ‘es significativo el llamado que han hecho las autoridades del país acerca del creciente deterioro en las manifestaciones de conducta y en la moralidad pública”.

Pero consideran que para mejorar la situación de la familia “no son suficientes las medidas de exigencia y de disciplina, sino que se hace apremiante un proceso educativo que favorezca, en todos los cubanos, el deseo de ser buenos y la práctica de la virtud”.

Indican que tampoco bastan los esfuerzos de sólo las familias, sino que se precisa una tarea conjunta entre “la familia, la escuela, los medios de comunicación y las instituciones religiosas teniendo a los niños y a los jóvenes como los primeros destinatarios de una formación integral”.

Por su parte, dicen los obispos, “la Iglesia católica, fiel a su misión, y con su experiencia educativa, se siente comprometida a continuar con mayor empeño en la siembra de valores personales, familiares y sociales, y a cultivar la virtud”. Aunque en la actualidad la Iglesia no tiene colegios propios sí cuenta con las clases de catequesis y con centros de formación en donde se ofrecen cursos y talleres que orientan a las personas y las forman en la virtud.

Además cuenta con el magisterio del Papa Juan Pablo II durante su viaje a Cuba en 1998. En su visita a Santa Clara, el Papa habló de la familia, se refirió a Cuba y tocó temas similares a los tratados por los obispos en la Carta sobre la esperanza. Habló de carencias materiales “-como cuando los salarios no son suficientes o tienen un poder adquisitivo muy limitado-, las insatisfacciones por razones ideológicas, la atracción de la sociedad de consumo”. Estas situaciones, dijo, han provocado“ la separación forzosa de las familias dentro del país y la emigración, que ha desgarrado a familias enteras y ha sembrado dolor en una parte considerable de la población”.

Igual que los obispos cubanos ahora, Juan Pablo II, indicó como necesario “recuperar los valores religiosos en el ámbito familiar y social, fomentando la práctica de las virtudes que conformaron los orígenes de la Nación cubana.

Como los obispos hacen en 2013, el Papa se refirió entonces a la necesaria colaboración entre la familia, la escuela y la Iglesia, para formar una comunidad educativa donde los hijos de Cuba puedan “crecer en humanidad”.

La carta de los obispos está fechada 8 de septiembre fiesta de la Patrona de Cuba, al cumplirse el vigésimo aniversario de la carta El amor todo lo espera. Ahora escriben en el Año de la Fe y al tratar el tema de la esperanza cierran el trío de lo que la enseñanza de la Iglesia presenta como las virtudes teologales.

En el saludo inicial los obispos fijan el propósito del mensaje: aumentar en nuestros corazones la esperanza que debe animar a cada persona y a cada pueblo. En su mensaje añaden que su “invitación a la esperanza parte de nuestra fe cristiana, de la buena voluntad y de la necesidad y el deber de buscar entre los cubanos un futuro mejor para todos.

Al tratar el tema de la esperanza, los obispos van entrelazando otros temas que pueden contribuir a alentar la esperanza del pueblo cubano. (Holguín Católico, con textos de la Carta Pastoral de los Obispos: La Esperanza no defrauda)